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Presidencia danesa Consejo UE 2025: ¿liderazgo progresista a prueba de crisis?

Par Yohan Taillandier
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Desde el 1 de julio de 2025, Dinamarca ostenta la Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, un papel estratégico que otorga a Copenhague el poder de dirigir la agenda de la UE durante seis meses. En concreto, son la Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, y la Ministra de Asuntos Exteriores, Marie Bjerre, quienes encarnan el liderazgo de estos seis meses, apoyadas por un equipo de diplomáticos y altos funcionarios comprometidos con la construcción de una Europa más audaz y unida. Pero cuidado: aunque la Presidencia danesa se presenta como progresista y social, también contiene algunas contradicciones notables, sobre todo en el tema de la migración.

Esta presidencia implica coordinar todas las reuniones del Consejo (Ecofin, Justicia, Medio Ambiente, etc.), con una apretada agenda de reuniones ministeriales, diálogos a tres bandas con el Parlamento Europeo y negociaciones a veces tensas entre los Estados miembros. El reto consiste en hacer oír una voz progresista y social, acorde con el ADN político de Dinamarca, para influir en las grandes decisiones europeas del final de la década.

Presidencia danesa Consejo UE 2025: una Presidencia con prioridades progresistas

La línea marcada por Copenhague es clara: se trata de defender una Europa más segura, más verde y más justa. Esta ambición atraviesa todos los temas de la agenda:

  • Seguridad colectiva y defensa europea: en un contexto regional preocupante, la Presidencia danesa trabaja para reforzar la cooperación militar y la capacidad de reacción rápida de la UE, al tiempo que aboga por una mayor solidaridad con Ucrania.
  • Transición ecológica y competitividad industrial: Copenhague quiere acelerar la transformación ecológica, invertir en el Pacto Verde, estimular la innovación tecnológica y defender una industria europea resistente frente a las ofensivas china y estadounidense.
  • Derechos sociales y lucha contra la pobreza: bajo el liderazgo danés, las negociaciones sobre el aumento del salario mínimo, la lucha contra la precariedad laboral y los derechos de los trabajadores avanzan en un espíritu de equidad y progreso social.

En la práctica, ¿qué textos e iniciativas?

La Presidencia danesa pretende avanzar en una serie de cuestiones importantes:

  • Reforma del presupuesto plurianual 2028-2034: decisiones sobre la financiación del Pacto Verde, la Política Agrícola Común (PAC) y los fondos de cohesión.
  • Adopción acelerada de la directiva sobre responsabilidad social de las empresas, que impone nuevas normas éticas a las multinacionales que operan en Europa.
  • Reforzar la política migratoria común, haciendo hincapié en la solidaridad entre Estados, el respeto de los derechos humanos y una gestión digna de las fronteras exteriores.
  • Organización de la Cumbre de la Agenda Digital Europea a finales de año, para priorizar la soberanía tecnológica (nube, IA, datos).

Los retos políticos e ideológicos de una Presidencia danesa progresista del Consejo de la UE

¿Por qué es tan importante este semestre danés? Porque tiene lugar en una Europa en tensión: en una encrucijada de crisis, entre guerras, el regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense, dificultades económicas, el auge de la extrema derecha y la crispación social.

En este contexto, Dinamarca, a menudo modelo social y democrático, quiere encarnar una llamada al orden del proyecto europeo original: solidaridad, progreso social y democracia efectiva. Por ello, la Presidencia danesa defiende unas políticas en las que el mercado no debe primar sobre el factor humano, en las que la transición verde debe llevarse a cabo sin dejar a nadie atrás y en las que la firmeza va de la mano de la solidaridad.

El método danés se basa en el compromiso, la escucha y la concertación. Los diplomáticos daneses intensifican las reuniones informales, trabajan con el Parlamento Europeo para evitar el bloqueo interinstitucional y proponen textos «puente» capaces de aglutinar a una mayoría, sobre todo en los temas más conflictivos (ultimar los fondos para la transición energética, gestionar los flujos migratorios, reformar el Pacto de Estabilidad).

Copenhague también juega la carta de la alianza con los llamados países «frugales» (Países Bajos, Suecia, Austria), al tiempo que busca sinergias con Alemania y Francia en materia industrial, y con el sur de Europa en cuestiones sociales y migratorias.

Presidencia danesa Consejo UE 2025: balance inicial y perspectivas

Tras menos de un mes de Presidencia, Dinamarca ya ha dejado su impronta con una serie de iniciativas:

  • El Consejo adopta una hoja de ruta para la reindustrialización «verde
  • Rápidos avances en la coordinación de la ayuda humanitaria a Ucrania
  • Avances en la elaboración de la directiva sobre teletrabajo y derecho a la desconexión

Sin embargo, estos avances se ven contrarrestados por la resistencia que siguen oponiendo los presupuestos, las subvenciones agrícolas y la armonización fiscal. La batalla sigue siendo dura, y muchos Estados miembros prefieren defender sus intereses nacionales. Pero la Presidencia danesa ha mostrado una determinación pocas veces vista, combinando competencia, diplomacia y una visión europea progresista.

Lo que dicen las fuerzas de izquierda europeas

La Presidencia danesa ha sido acogida con cautela por los grupos de izquierda del Parlamento Europeo. El grupo de Izquierda lamenta la falta de verdadera ambición social y la excesiva continuidad con la agenda de la Comisión. Varios eurodiputados, sobre todo daneses, han expresado su preocupación por la falta de medidas concretas para ayudar a los miembros más precarios de la sociedad y por la gestión aún demasiado tecnocrática de las transiciones.

Los Verdes/ALE creen que la Presidencia «avanza en la dirección correcta» en materia de cambio climático, pero señalan una infrafinanciación crónica del presupuesto necesario para alcanzar los objetivos. Reclaman un Green Deal más justo, con mayor participación de las autoridades locales y los ciudadanos.

El Grupo S&D ve la Presidencia como una oportunidad que hay que aprovechar: «Dinamarca puede hacer oír una fuerte voz social y ecológica. Siempre que se mantenga firme en los textos clave», declaró la presidenta del grupo, Iratxe García Pérez, durante un discurso en la sesión plenaria a principios de julio. Los socialistas esperan avances en materia de fiscalidad justa, lucha contra las desigualdades y gobernanza democrática de la transición ecológica.

Aside: Una presidencia progresista… pero con contradicciones en política migratoria

Aunque la Presidencia danesa se presenta como progresista y social, también contiene algunas contradicciones notables, sobre todo en el tema de la inmigración. La Primera Ministra, Mette Frederiksen, es criticada regularmente por la izquierda radical y las ONG por su línea dura en materia de inmigración. Su gobierno ha estado detrás de medidas controvertidas como la posibilidad de trasladar las solicitudes de asilo a Ruanda y la drástica reducción del número de refugiados aceptados cada año. Estas posturas, aunque populares en Dinamarca, han avivado las tensiones con los activistas de derechos humanos en Europa y desdibujado el mensaje de solidaridad exhibido en el marco de la Presidencia del Consejo. El grupo de Izquierda, en particular, ha denunciado este doble discurso y exige que la UE rompa con la lógica del cierre y la externalización, que viola los principios fundamentales de acogida y asilo.

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