Sábado 28 de junio de 2025. El sol pegaba fuerte sobre los adoquines de Budapest, pero eran las 200.000 personas reunidas en la capital húngara las que electrizaban Europa. El Orgullo de Budapest 2025, prohibido por el gobierno de Viktor Orbán, se celebró contra todo pronóstico. No sólo se celebró, sino que ha pasado a la historia como uno de los mayores actos de desobediencia cívica transnacional de Europa.
Orgullo de Budapest 2025: una movilización europea sin precedentes frente a la represión de Orbán
El régimen de Orbán prometió represión. Lo que consiguió fue humillación. Ciudadanos de toda la Unión Europea -Alemania, Polonia, Francia, República Checa e Italia- se reunieron en Budapest para defender los derechos de las personas LGBTQIA+ en un país donde ahora están penalizados. El gobierno había prohibido el Orgullo alegando «protección de la infancia» y «decencia pública». Los manifestantes respondieron con una marea humana de arco iris y estrellas azules.
Cientos de banderas europeas ondearon bajo las banderas LGBTQIA+. El mensaje era claro: esta manifestación no iba dirigida sólo contra Orbán. Se dirigía a toda la Unión Europea. Lo que estaba en juego iba más allá de Hungría: era el futuro de los valores democráticos, de las libertades individuales y del propio proyecto europeo.
El artículo 2 del Tratado de la UE pisoteado a plena luz del día
Hungría, miembro de la UE desde 2004, ha suscrito los criterios de Copenhague: democracia, Estado de Derecho, respeto de las minorías. Hoy incumple el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea, sin consecuencias reales. Las leyes aprobadas por el Parlamento húngaro desde 2024 prohíben cualquier «promoción» de la homosexualidad entre menores, restringen los actos públicos LGBTQIA+ y criminalizan incluso la celebración de una marcha.
Esta situación supone una quiebra moral para Europa. Porque si la UE tolera la persecución de una parte de su población por parte de un Estado miembro, entonces está renunciando a sí misma.
Una fuerte respuesta política en las calles y en el Parlamento Europeo
Más de 70 eurodiputados estuvieron presentes en la procesión. Manon Aubry, presidenta de la delegación de la Izquierda en el Parlamento Europeo, declaró: «Este Orgullo es un acto de resistencia. Una respuesta popular, europea y digna al autoritarismo. Europa no es represión. Europa es la libertad de amar y ser quien uno es».
A él se unieron miembros de Los Verdes, los socialdemócratas y La Izquierda. Esta unidad política refleja la gravedad del momento: la lucha por los derechos LGBTQIA+ se ha convertido en una lucha por salvar los cimientos del proyecto europeo. Incluso Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, se pronunció de antemano: «Tienes derecho a amar a quien quieras y a ser exactamente quien eres. En Europa, manifestarse por tus derechos es una libertad fundamental.
El alcalde de Budapest, figura de la resistencia democrática
Sin la valentía del alcalde de Budapest, Gergely Karácsony, este acto nunca se habría celebrado. Al declarar el Orgullo «acontecimiento municipal», eludió la prohibición nacional, asumiendo la responsabilidad política de defender las libertades fundamentales en su ciudad.
Presente en la procesión, elogió la «dignidad y valentía de los manifestantes», afirmando que «Budapest pertenece a quienes defienden la libertad, la igualdad y la solidaridad».
Sus acciones le convirtieron en una figura central de la resistencia democrática en Europa Central.
Orbán aislado, la Unión Europea acorralada
Por su parte, Viktor Orbán calificó la marcha de «repugnante», acusando a Bruselas de haberla «orquestado». Pero fueron sus palabras las que revelaron el alcance de su aislamiento. Porque más allá de las palabras, fue la calle la que habló. No fueron sólo los activistas LGBTQIA+ quienes desafiaron la prohibición, sino una amplia coalición ciudadana europea y transnacional.
La cuestión está clara: ¿permanecerá la Unión Europea como espectadora? ¿O tomará medidas concretas contra un Estado miembro que incumpla sus compromisos? Porque está en juego la credibilidad de la UE.