La reforma institucional, a debate
Las instituciones europeas se encuentran en un momento decisivo. Los debates sobre la revisión de los Tratados y sobre una Europa más democrática se intensifican: la izquierda y las fuerzas progresistas reclaman una gobernanza accesible, transparente y responsable. El informe Schuman publicado este verano plantea una serie de hipótesis: una convención ciudadana para ampliar la participación, hacer que el Parlamento sea más responsable de los excesos del Consejo. Esta dinámica es una respuesta al nacionalismo y al conservadurismo, que pretenden limitar la universalidad de los derechos y la solidaridad fiscal y social entre los Estados miembros. Las crisis recientes – COVID, Ucrania, crisis energética – han puesto de manifiesto la necesidad urgente de pasar de la competencia interestatal a un modelo de integración basado en la justicia, la solidaridad y el respeto de las minorías.
¿Instituciones más inclusivas y responsables?
La movilización de los ciudadanos y los sindicatos en favor de una Europa Social fuerte obliga a las instituciones a poner en marcha mecanismos de control democrático del gasto y a garantizar el acceso de todos a los mismos derechos. El uso transparente de los fondos, el control de las políticas de recuperación y la lucha contra el fraude siguen siendo cuestiones centrales, al igual que la cuestión de la protección de las minorías y el respeto de la diversidad. Al defender la inclusión y la responsabilidad colectiva, la izquierda europea se opone a la deriva tecnocrática y a la confiscación del poder por unos pocos intereses nacionales o económicos. Sólo una reforma institucional profunda podrá restablecer la confianza y dar un carácter duradero al proyecto social, ecológico y democrático europeo.