La lucha contra la corrupción en Portugal sigue siendo un reto crucial en 2025. Bajo la supervisión del GRECO, el organismo del Consejo de Europa encargado de vigilar la prevención de la corrupción, Lisboa debe acelerar sus reformas para restablecer la confianza de los ciudadanos y cumplir los estrictos requisitos de gobernanza de la Unión Europea.
El GRECO, creado en 1999 y que cuenta actualmente con 49 miembros, es el organismo del Consejo de Europa encargado de evaluar las políticas anticorrupción de los Estados mediante auditorías independientes y recomendaciones públicas. Su misión es armonizar las normas europeas, presionar en favor de la transparencia y apoyar la buena gobernanza. Las conclusiones del GRECO, seguidas de informes periódicos, orientan las reformas y pueden condicionar el acceso a la financiación europea.
Un informe alarmante sobre la corrupción en Portugal
El 30 de julio de 2025, un nuevo informe del GRECO (Grupo de Estados contra la Corrupción) del Consejo de Europa criticó duramente a Portugal por sus «insuficientes reformas» en la lucha contra la corrupción. A pesar de la existencia de un arsenal legislativo y de iniciativas nacionales, la mayoría de las recomendaciones del GRECO sólo se han aplicado parcialmente. De las cinco medidas clave recomendadas – transparencia de la financiación política, control del nombramiento de jueces, controles de integridad de los altos funcionarios, protección de los denunciantes – muy pocas han dado lugar a avances reales, lo que ha dañado la confianza de una población ya sacudida por varios escándalos políticos recientes.