La Comisión Europea y el Consejo están haciendo de la competitividad industrial europea la piedra angular dela Agenda 2025. Frente a las tensiones comerciales con Estados Unidos y China, la Unión Europea pretende reforzar sus industrias estratégicas, invertir en innovación y asegurar sus cadenas de valor. La deslocalización de sectores clave (química, acero, baterías, semiconductores) y una reforma del mecanismo de ajuste del carbono en las fronteras figuran en la agenda de la competitividad industrial europea. Los líderes europeos defienden una visión proactiva: «La independencia industrial se ha convertido en el fundamento de nuestra soberanía», resume Ursula Von Der Leyen.
La agenda también incluye una revisión de la política de competencia y la negociación de acuerdos internacionales que incorporen normas medioambientales estrictas. Se trata de un cambio profundo para la UE, que se considera la piedra angular de la cohesión social, la conservación del empleo y el liderazgo tecnológico mundial.
Competitividad industrial europea: una prioridad estratégica frente a la competencia mundial
La diversidad de intereses nacionales dificulta una adopción coherente por parte de la Comisión Europea. Algunos Estados miembros piden un calendario acelerado, mientras que otros reclaman medidas progresivas para no sacrificar puestos de trabajo. El equilibrio entre crecimiento económico, imperativos ecológicos y unidad política será crucial para el éxito de esta estrategia y, por ende, para la competitividad industrial europea. Pero, ¿qué hay de las cuestiones sociales?