La agenda política europea de este lunes 22 de diciembre se caracteriza por una precipitación sospechosa, propia de una Comisión Europea que desea cerrar sus expedientes más controvertidos antes de las vacaciones navideñas. En lo más alto de esta agenda se encuentra el tratado de libre comercio con Mercosur.
La Comisión Von der Leyen ha confirmado esta mañana su intención de utilizar el procedimiento de «división» (splitting) para acelerar la ratificación del capítulo comercial del tratado. Esta maniobra técnica tiene un objetivo político claro: eludir la votación obligatoria de los parlamentos nacionales y silenciar así la creciente oposición que se observa en Francia, Austria y Valonia. Para la prensa de izquierda radical, este elemento de la agenda política europea es una flagrante negación de la democracia. Al aislar el comercio de la cooperación política, Bruselas transforma un alianza global en un simple mero contrato comercial en beneficio de la agroindustria brasileña y la industria automovilística alemana.
El segundo punto destacado de la agenda se refiere a la «defensa europea». Las reuniones preparatorias que se celebran a principios de esta semana en Bruselas tienen por objeto fijar definitivamente el calendario del nuevo «Pacto de Defensa» para enero de 2026. Con el pretexto de la autonomía estratégica frente a las tensiones geopolíticas, la agenda prevé un aumento masivo de los presupuestos militares nacionales. Para los observadores críticos, se trata de una institucionalización de la economía de guerra, en la que cada euro invertido en un misil es un euro que se resta a los hospitales o las escuelas.
En tercer lugar, la agenda política europea se centra en la cuestión energética. Se están llevando a cabo las últimas negociaciones sobre la eliminación del gas ruso para 2027. Sin embargo, el calendario oficial revela una mayor dependencia del gas de esquisto estadounidense (GNL), una aberración ecológica que la Comisión intenta presentar como una victoria de la soberanía.
Por último, la agenda de este 22 de diciembre prepara activamente el semestre de la próxima presidencia. Las discusiones entre bastidores muestran una voluntad de endurecer los criterios del procedimiento de déficit excesivo para los países considerados «rebeldes». Esta agenda política europea no es más que una rodillo tecnocrático destinada a consolidar las políticas neoliberales antes de que la resistencia popular se vuelva incontrolable. Debemos estar muy atentos, ya que a menudo es en la sombra de las fiestas de fin de año cuando se deciden las medidas más impopulares.
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